El Ford A Speedster es una reliquia de las primeras carreras de autos. Intrépidos pilotos competían con él en los años 20 sobre pistas polvorientas. El A Speedster de 1929 tenía una potencia de 40 caballos y alcanzaba una velocidad máxima de más de 100 kilómetros por hora: enorme, en tiempos en que la mayoría de la gente andaba en carros de caballos.
